domingo, 5 de julio de 2009

PARTE I: CAUSAS

Se debe mencionar primero la invasión por parte de las fuerzas anticatólicas del Parlamento largo inglés y de los Covenanters escoceses. A su vez, la asociación de los rebeldes con el rey Carlos I de Inglaterra, Escocia e Irlanda, promovió el comienzo de la guerra civil inglesa. Las raíces de la contienda se asientan en la incapacidad por parte del estado inglés de asimilar la élite nativa irlandesa durante el despertar de la reconquista Tudor y de la colonización del país. [4]

Por otra parte durante el siglo XVII la conquista del país estuvo marcada por colonizaciones a gran escala, notablemente en Ulster y Munster. Consistieron en expropiaciones masivas de tierras a terratenientes irlandeses que se habían rebelado contra la corona inglesa, y en ocasiones de sus trabajadores. Las expropiaciones, particularmente en Ulster, fueron muy duros para los nativos pues seles prohibió comprar o arrendar tierras en la zona colonizada, y también trabajar en aquellas que eran propiedad de colonos

La economía también contribuyó en el estallido de la rebelión. En la década de 1630 los intereses habían llegado a ascender hasta un 30% anual, lo que, unido a la escasez de las cosechas, arrastró al país a una recesión. Algunos líderes, como Phelim O'Neill y Rory O'Moore, se encontraban enormemente endeudados y corrían el riesgo de perder sus tierras en favor de los acreedores. La escasez de la cosecha afectó también a la ganadería, y los nativos tuvieron que enfrentarse al aumento de coste de los alquileres. Motivo que agravó el deseo popular de expulsar a los colonizadores, y que contribuyó a la multiplicación de los ataques hacia ellos en los prolegómenos de la revuelta. [5]

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