En Ulster, el estallido de la revuelta de 1641, se vio marcado por la masacre o muerte por privación de unos doce mil plantadores. Éste fue el resultado de la indisciplina y actos individuales de venganza. [6]- A lo largo del país, y durante toda la rebelión, se intensificaron los ataques hacia los colonizadores. Al comienzo consistían en apaleamientos y saqueos, lo que evolucionó hacia incendios de hogares y expulsión de colonos, y finalmente en asesinatos - la mayoría en Ulster. Las motivaciones populares para declararse en rebeldía eran demasiado complejas.
Entre los nativos, existía el deseo de revertir las colonizaciones. Otro de los factores desencadenantes consistió en el agudo antagonismo hacia la cultura y la lengua inglesa, que había sido im
puesta en el país. Un tercer factor consistió en el antagonismo religioso. Los rebeldes se identificaron conscientemente como católicos y justificaron el alzamiento como medida defensiva contra la amenaza protestante que fomentaba la extirpación de la religión católica [7].
Los hechos de la masacre y los rumores sobre el alcance que tuvo ya las atrocidades relacionadas con ella, fueron aprovechadas por para la armar la guerra civil que por aquel entonces tenía lugar en Inglaterra, para recaudar dinero, conseguir apoyo
y justificar la incautación de mas propiedades. Otra cosa que se debe resalta es la fiera disputa entre Irlanda del norte y la Irlanda del sur. La masacre marca una gran división para esta nación asi como la unión y la ideología entre las partículas. Durante 200 años los protestantes de Ulster conmemoraron el aniversario de la rebelión cada 23 de octubre. Según el historiador Padraig Lenihan, «la celebración colaboró en afirmar la solidaridad comunal, y a enfatizar la necesidad de vigilancia implacable; percibían que las masas de católicos que los rodeaban eran y siempre serían enemigos crueles e irregenerables»[8]. Finalmente la rebelión concluyo en la alianza entre los católicos de la Confederación Irlandesa y los realistas ingleses; y castigar a los irlandeses por su rebelión de 1641.

puesta en el país. Un tercer factor consistió en el antagonismo religioso. Los rebeldes se identificaron conscientemente como católicos y justificaron el alzamiento como medida defensiva contra la amenaza protestante que fomentaba la extirpación de la religión católica [7]. Los hechos de la masacre y los rumores sobre el alcance que tuvo ya las atrocidades relacionadas con ella, fueron aprovechadas por para la armar la guerra civil que por aquel entonces tenía lugar en Inglaterra, para recaudar dinero, conseguir apoyo
y justificar la incautación de mas propiedades. Otra cosa que se debe resalta es la fiera disputa entre Irlanda del norte y la Irlanda del sur. La masacre marca una gran división para esta nación asi como la unión y la ideología entre las partículas. Durante 200 años los protestantes de Ulster conmemoraron el aniversario de la rebelión cada 23 de octubre. Según el historiador Padraig Lenihan, «la celebración colaboró en afirmar la solidaridad comunal, y a enfatizar la necesidad de vigilancia implacable; percibían que las masas de católicos que los rodeaban eran y siempre serían enemigos crueles e irregenerables»[8]. Finalmente la rebelión concluyo en la alianza entre los católicos de la Confederación Irlandesa y los realistas ingleses; y castigar a los irlandeses por su rebelión de 1641.

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